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Su primer empleo: pasar trabajos a computador. Ahora tiene cinco empresas.

La historia de emprendimiento para Alex Henríquez, más conocido como Alex Torrenegra, comienza desde temprana edad. Era 1982 y a sus 4 años, su abuelo materno le dejó jugar con uno de los primeros computadores que había en Bogotá. “No sé qué modelo era, probablemente una Commodore 64”, cuenta.

 

 

Tomado de: http://www.kienyke.com

Por Camilo Hurtado

 

 

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Fue tal la conexión que estableció a tan corta edad con la máquina, que prácticamente, el conseguir un computador se convirtió para él en una obsesión. A partir de este momento, todos los días fueron un suplicio para la mamá de Henríquez, pues tenía que oír cómo su hijo le pedía una y otra vez un computador.

El papá de Alex, lo abandonó cuando tenía un año, hablaba muy de vez en cuando con su hijo, quien también le pidió el mejor regalo: un computador. De tanto insistir, cuenta que su papá le hizo una promesa: “Ya vas a entrar a la escuela, ¿cierto? Bien, si sacas el mejor puntaje promedio en toda tu escuela te regalaré una computadora”.

Le tomó más de seis meses cumplir con este reto y lo logró, no solo fue el mejor de su clase sino también el mejor del Colegio Militar Antonio Ricaurte por dos meses consecutivos. Fue allí cuando le pidió a su mamá que lo comunicara con aquel que le había prometido lo que más quería. Ya han pasado más de 28 años y Alex sigue esperando que le cumplan la promesa. Incluso, su papá le pidió que le vendiera un computador, que hasta la fecha no le ha cancelado. Eso quiere decir que le debe dos y no uno como ofreció hace unos años.

Alex Henríquez nunca volvió a ver esa computadora de la que se enamoró pues sus abuelos también eran separados. Calmaba fiebre en el centro de cómputo de su colegio o en el trabajo de su mamá.

 

A sus 14 años tuvo la idea de un hombre maduro: solicitar un crédito bancario para no darle largas a su sueño. Sabía que el éxito estaba en hacer trabajaos a computador ya que eran pocos los que tenían acceso a ellos desde sus casas.

Le pidió el favor a sus amigos de imprimir unos carteles por todo su barrio en los que invitaba a la gente a pagar por sus servicios de redactor. Se dio cuenta que le gente sí llegaba a su casa a cotizar precios. Aunque no tenía un computador todavía, sí tuvo acceso a información de cuánto podía cobrar por pasar un trabajo, la tinta y el costo de la resma de papel. Dedujo que trabajando por dos años al salir de la escuela, podría cumplir con las cuotas del crédito.

Una tarde, mientras se disponía a comer helado en un famoso Centro Comercial con su abuela, decidió acercarse a un Banco de Bogotá donde hacía unos años había abierto una cuenta de ahorros, La famosa “Cuentahorrito”. La encargada de dar información le dijo amablemente que era un niño y que los créditos se le daban a los adultos. Indignado, Alex salió con la confianza por el piso, hasta que se le apareció su ángel de la guarda.

 

“Cuando iba saliendo del banco alguien me detuvo. Era una mujer muy bien vestida, me preguntó si yo era la persona que estaba pidiendo un préstamo. Respondí afirmativamente. Me pidió que la siguiera, así hice y me llevó a una oficina grande, en el segundo piso, en la parte de atrás del banco. Ella me explicó que era la gerente del banco”.

Luego de hacerle mil preguntas, la persona que le cambiaría la vida al aficionado de la informática decidió otorgarle el crédito a un solo año. Salió con $820 mil pesos directo a pagar su computador de escritorio. A los pocos días le llevaron su tan deseado objeto a la casa, fue allí cuando decidió fundar su primera compañía, se llamó Apache A-X Cibernetic Enterprises, Limitada y contaba con un solo empleado trabajando a medio tiempo: Alex Henríquez.

 

El negocio fue un éxito pero para no atrasarse en el pago de las cuotas debía trabajar hasta la madrugada y sin descanso los fines de semana. Doña Maria Emma Torrenegra, fue tan influyente en esta parte de la historia, que Alex se cambió el apellido en honor a ella. A partir de este momento se llamará Alex Torrenegra y no Alex Henríquez.

 

Con 82 años, la señora Torrenegra le dijo a su nieto que quería ayudarlo y para ello aprendió a utilizar el WordPerfect. Le ayudaba a transcribir en las noches mientras Alex caía rendido a descansar. El único problema: no sabía cómo guardar los trabajos por lo que acordaron que doña Emma dejaba encendido el computador y el estudiante se levantaba en las mañanas para darle  ‘Ctrl+S’.

Pasó un año y el negocio le dio para pagar su computador, al realizar la última consignación, el cajero le dijo que la fecha estaba mal y que el número de cuenta no correspondía con una cuenta que él tuviera a su nombre. La única cuenta que tenía, la había abierto años antes, pero no había un préstamo relacionado con ella. Alex cuenta que años más tarde entendería que la entonces gerente de la sucursal bancaria se compadeció con su caso y decidió hacerle un préstamo con su dinero personal. “Creo que ella fue mi primera inversionista ángel, con todo el sentido de la palabra. Me encantaría invitarle un helado y darle las gracias”.

Siendo bachiller, Torrenegra se dio cuenta que el negocio de la transcripción de trabajos no era como antes. Empezó a arreglar computadores lo cual representó toda una odisea para él ya que en el proceso de aprendizaje fundió partes costosas y dañó tarjetas madre por montones. “Finalmente aprendí y el negocio creció. En 1998 ya tenía 25 personas en mi equipo”.

 

Estando en su empresa, Alex Torrenegra conoció al amor de su vida, Tania Zapata quien se desempeñaba como conductora de programas radiales.

En 2001 llegaron a Miami y estuvieron por un tiempo buscando oportunidades laborales sin éxito. Un día no muy lejano a aquellas fechas decidieron montar su propia agencia de talentos de voz en línea, una idea innovadora pero arriesgada. Fue así como dos años después, crearon Voice123, una compañía que le permitía a profesionales de la locución, ser descubiertos para anuncios publicitarios, radio o películas.

 

Si usted recuerda la voz de Buzz Lightyear en español seguramente no sabrá que se trata de Javier Peña, profesional español en el manejo de la voz que consiguió este trabajo por medio de la compañía que cofundó Torrenegra.

 

Actualmente cuentan con un equipo de 30 empleados y cerca de 150 mil talentos de doblaje de voz en su plataforma operando en casi 50 idiomas. Sus clientes incluyen empresas como Pixar, Rosetta Stone, AT & T, Pandora y Electronic Arts, entre otros.

De ahorrar prácticamente un año para pagar $850 mil pesos, este emprendedor asegura que, en la actualidad, Voice123 alcanzó operaciones por $35 mil millones de pesos.

“En el 2011 cambiamos el nombre de nuestra compañía a Bunny Inc. Voice123 sigue siendo el nombre de uno de nuestros servicios. En el 2011 también lanzamos VoiceBunny. VoiceBunny y Voice123 ofrecen voices profesionales, pero cada uno tiene modelos de negocios diferentes, cuenta.

 

Ya con algo de su futuro solucionado, creó Torrenegra Labs, una incubadora con la cual apoyan a otros emprendedores y experimenta con nuevas ideas que se le ocurren. Es uno de los promotores incansables del espíritu empresarial en el país. En 2012 recibió el premio al innovador del año que entrega la Universidad de Massachusetts y cree que la clave para llegar al éxito es simple: “Saberse rodear de personas más capaces que uno. Yo no habría logrado nada de lo que he hecho, de no ser por el equipo que logré conformar.

 

Tomado de: http://www.kienyke.com

Por Camilo Hurtado

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